- Observar al interlocutor.
- No interrumpirle.
- No juzgar o valorar lo que dice mientras se escucha.
- No ofrecer ayuda o soluciones prematuras.
- No rechazar o desoir lo que la otra persona siente.
- No contar su historia mientras el otro habla.
- Evitar el síndrome del experto.
- Hablar poco: se trata de escuchar.
- Respetar las pausas.
- Escuchar hasta que el otro haya terminado.
RECUERDA: ¡NO ES LO MISMO ESCUCHAR QUE OÍR!
CEAC (Comunicación empresarial y atención al cliente)















