Ocurría cada día, a la misma hora. La niña dormía y, al rato, la llamaba llorando. Contaba, llorosa, cómo había notado la cama mojada, y con pulpos. ¡Con pulpos, contaba!
La acunaba con tranquilidad, y dormía a su lado solo un minuto.
Cuando abandonaba la habitación suspiraba hondo, un poco angustiada.
Tampoco podía soportar las camas con pulpos.
25 de noviembre: Día Internacional contra la violencia de género
"Y tal vez los sexos son más afines de lo que se piensa, y la gran innovación del mundo consistirá tal vez en que el hombre y la mujer, libres de todos los sentimientos erróneos y de todas las desganas, ya no se buscarán como contrarios, sino como hermanos y hermanas, como vecinos, y se unirán como seres humanos para asumir en común de manera sencilla, seria y paciente esta sexualidad difícil que les ha sido impuesta..." Cartas a un joven poeta Rainer María Rilke